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El sector de la memoria RAM atraviesa uno de sus momentos más complejos en años. La combinación de una demanda descontrolada por parte de los centros de datos, el auge de la inteligencia artificial y una oferta cada vez más concentrada ha provocado una escalada de precios que afecta tanto a consumidores como a fabricantes de hardware. En este contexto, comienzan a surgir rumores sobre la posible entrada de nuevos actores que buscan aprovechar —o aliviar— esta situación, y uno de los nombres que más fuerza ha cobrado es Asus.

Una industria presionada por la IA y los centros de datos

La memoria RAM se ha convertido en un recurso estratégico. Las grandes infraestructuras de datos, necesarias para entrenar y ejecutar modelos de inteligencia artificial, consumen enormes cantidades de DRAM. Esta presión ha desplazado el foco de los grandes fabricantes hacia los clientes corporativos, dejando en segundo plano al mercado doméstico y encareciendo los módulos destinados al PC de consumo.

El resultado es un mercado tensionado, con previsiones de escasez prolongada y precios que dificultan tanto la actualización de equipos como el lanzamiento de nuevos productos tecnológicos.

La desaparición de marcas de consumo y el hueco resultante

En los últimos meses, algunas marcas históricas orientadas al usuario final han reducido o eliminado su presencia en el segmento de consumo. Esta retirada no responde a una falta de demanda, sino a una decisión estratégica: la rentabilidad actual está en abastecer a grandes clientes industriales.

Este movimiento ha dejado un vacío evidente para los usuarios que buscan memorias fiables, con buen soporte y precios competitivos. Y es precisamente en ese hueco donde podría encajar la llegada de un fabricante como Asus.

¿Por qué Asus podría dar el salto a la RAM?

Asus no es un recién llegado al hardware. Su catálogo abarca placas base, tarjetas gráficas, portátiles, sobremesas y dispositivos gaming, con una presencia global consolidada. Incorporar memorias RAM a su ecosistema permitiría a la marca ofrecer soluciones más completas y reforzar su control sobre la compatibilidad y el rendimiento de sus productos.

Además, no sería un movimiento aislado en la industria: otras marcas conocidas han demostrado que es posible competir en este mercado sin fabricar directamente los chips de memoria.

Las posibles estrategias de entrada

Si Asus decide entrar en el sector de la RAM, existen varios caminos viables:

1. Ensamblaje con chips de terceros

El escenario más probable es que Asus actúe como integrador, diseñando sus propios circuitos, sistemas de refrigeración y perfiles de rendimiento, mientras adquiere los chips a los grandes productores de DRAM. Es un modelo probado, con menor riesgo y rápida implementación.

2. Alianzas con fabricantes emergentes

Otra opción sería colaborar con fabricantes alternativos, especialmente asiáticos, que buscan ganar visibilidad internacional. Esta vía podría introducir mayor competencia en el mercado, aunque también conlleva riesgos geopolíticos y de suministro.

3. Fabricación propia de memoria

La alternativa más ambiciosa —y también la más arriesgada— sería desarrollar memoria propia. Aunque Asus tiene capacidad financiera, entrar en la fabricación de DRAM requiere una experiencia y una inversión enormes, por lo que este escenario parece poco probable a corto plazo.

¿Puede esto abaratar la memoria RAM?

La entrada de un nuevo ensamblador, por sí sola, no garantiza una bajada de precios. Si la oferta sigue dependiendo de los mismos tres grandes fabricantes, el problema estructural continuará. Sin embargo, si se amplía el abanico de proveedores y se diversifica la cadena de suministro, sí podría generarse cierta presión competitiva que beneficie al mercado.

Eso sí, cualquier impacto real en los precios sería progresivo y dependería de cómo se gestione el stock y la demanda global.

Un movimiento a seguir de cerca en 2026

Por ahora, todo apunta a especulación bien fundamentada, pero el calendario juega a favor de que pronto haya novedades oficiales. Eventos clave del sector tecnológico podrían servir de escenario para confirmar —o desmentir— estos planes.

Si Asus decide finalmente entrar en el mercado de la memoria RAM, no será una solución inmediata al problema de precios, pero sí una señal clara de que la industria está buscando nuevas vías para adaptarse a un escenario cada vez más exigente.

El mercado está en plena ebullición, y cualquier nuevo actor relevante puede alterar, aunque sea parcialmente, el equilibrio actual.