El aprendizaje cooperativo plantea un método educativo basado en el intercambio de información entre estudiantes que trabajan de forma colectiva para alcanzar objetivos tanto individuales como colectivos. En este tipo de aprendizaje, los individuos aportan sus conocimientos y destrezas para hacer mejorar al resto de compañeros y recibir de forma recíproca nuevas habilidades.
Una de las claves de este tipo de trabajo grupal es la heterogeneidad de los mismos, no se trata de crear grupos de perfiles iguales, muy al contrario se trata de enriquecer la experiencia a partir de la participación de perfiles distintos, con habilidades y conocimientos complementarios. En palabras de Spencer Kagan: “La suma de las partes interactuando es mejor que la suma de las partes solas”.
El aprendizaje cooperativo propone mantener la responsabilidad individual dentro del grupo, cada componente debe realizar una investigación que expondrá posteriormente de forma colectiva; a su vez, plantea la participación equitativa, la división del trabajo de acuerdo a las posibilidades de cada miembro. Las decisiones se toman de forma consensuada a través del diálogo y se promueve la comunicación para el correcto entendimiento de la realización colectiva de las tareas.
Esta técnica es idónea para áreas de conocimiento en las que los contenidos pueden ser divididos en tantas partes como alumnos compongan un grupo. Con la asignación de parcelas individuales los alumnos se convierten en expertos de su contenido y son responsables de transmitir sus conocimientos al resto.