En nuestro anterior capítulo veíamos en qué nos deberíamos fijar a la hora de elegir nuestro procesador. Es hora de elegir la placa base que mejor se adapta a nuestras necesidades y presupuesto.
Una buena placa base estará mejor construida y tendrá mejores componentes (condensadores, resistencias, disipadores,…). Por eso es mejor confiar en marcas de reconocida trayectoria y prestigio, como Asus, Gigabyte o Asrock. La placa que escojamos debe ser compatible con nuestro procesador, esto es, marca y zócalo. En este artículo nos vamos a centrar en el zócalo LGA 1150 de Intel, ya que es el más usado en ordenadores Gaming actuales.